Historia del anime
La historia del anime, el género de animación de origen japonés, comienza en la segunda década del siglo XX, con una serie de cortometrajes similares a los encontrados en otros países, influenciados por las obras de Disney en gran parte.
Algún tiempo tras la Segunda Guerra Mundial, empezaron a surgir grandes compañías dedicadas tanto a las series televisivas como a los largometrajes, entre las que destaca Toei.
Aunque muchas siguieron en activo en las últimas década del siglo XX, y siguen al principio del siglo XXI, una serie de directores y creadores de historias han alcanzado renombre propio en este género, bien por obras de gran fama, como Katsuhiro Ōtomo con ("Akira"), Akira Toriyama con Dragon Ball, o Masashi Kishimoto con Naruto, como por sus largas y premiadas trayectorias como Hayao Miyazaki con Mi vecino Totoro, o como Rumiko Takahashi con Inuyasha o Ranma 1/2, etc.
Finales del siglo XX
Las décadas de los 80 y 90 trajeron coincidencias con la irrupción a gran escala del anime en occidente, entre cuyos principales exponentes estuvieron series como Doraemon, basada en el manga de Fujiko F Fujio; Shin Chan; Hokuto no Ken, basada en el manga homónimo de Buronson y Tetsuo Hara; Dragon Ball, basada en el manga homónimo de Akira Toriyama; Saint Seiya, exportada como Los Caballeros del Zodiaco;' Capitán Tsubasa, conocida en el mundo hispano como Oliver y Benji o Supercampeones; Rurouni Kenshin, que fue titulada El guerrero samurái o Samurái X; Slayers, más conocida en el mundo hispano como Rina y Gaudi o Justicieros; Neon Genesis Evangelion, del director Hideaki Anno; Marmalade Boy o Kimagure Orange Road o Ranma 1/2 de Rumiko. También hay animes de mounstros como Pokémon; Digimon y Yu-Gi-Oh
Estas permitieron el redescubrimiento del anime en occidente y que en muchos países se abriera el camino a la creación de culturas otakus propias. Además, permitió la masificación de las chicas mágicas que protagonizaban animes como Sailor Moon, Sakura Card Captor y Magic Knight Rayearth.
Inicios del siglo XXI
Los aficionados de la animación nipona, conocidos como otakus, han tenido una enorme repercusión en la expansión de la misma.
Una parte considerable de los mangas de éxito en Japón acaban en la actualidad con su versión en dibujos animados, ejemplos claros de los cuales son series como Rozen Maiden, One Piece, Naruto, Bleach, Inuyasha o Fullmetal Alchemist, entre muchas otras. Empiezan a ser menos frecuentes las series de anime originales, las que no están basadas en mangas, además de darse mucho menos el caso de mangas creados a partir de series de animación.
Gracias al terreno preparado en occidente por las series de las décadas anteriores ha permitido que gran parte del anime creado sea traducido y distribuido en los mercados de todo el mundo. En los últimos años surge además en occidente, de la mano de las culturas otaku de la década de los noventa, gran cantidad de grupos y fansub que traducen y distribuyen en Internet series de dibujos animados y mangas. Esto es, a su vez, causa y consecuencia de la creciente distribución del anime fuera de Japón, puesto que muchas series ya cuentan con renombre antes de ser licenciadas y traducidas, lo cual permite su más fácil exportación.